El culebrón cabeza de toro

Lo recuerdo como si fuese ayer, subíamos por una serpenteante cuesta camino a Putre  en el altiplano de la I región, eran las tres y pico de la mañana y el frío que se colaba por entre los viejos fierros y el rancio aire de la gente que viajaba en aquella máquina hacía imposible pegar pestaña por mas de un minuto.

El golpe fue intenso, seco y sordo, hubo gente con cortes en la cara al volar contra las ventanas, yo abracé fuerte a mi padre y cerré  los ojos, un vacío en el estómago y PAFF!!!!! TUKKKK!!! Todos de un lado a otro dentro del cajón metálico. En cuanto paró el caos  y se disipó un poco la polvareda el conductor abrió la puerta hidráulica y algunos valientes salieron a mirar…  Se especulaba de todo, que el chofer se durmió, un ovni, algunos vieron a un coyote saltar despedazado a lo lejos, un auquénido perdido…  Pero el oscuro hombre del asiento dos lo tenía claro, no era la primera vez que le pasaba y con sus duros rasgos morenos y mascando un eterno bolo de coca exclamó con calma: “era el culebrón cabeza de toro”.

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3 Responses to El culebrón cabeza de toro

  1. Cucurullo dice:

    Conozco unas niñas que tienen la cabeza más grande que el culebrón

  2. Jaier dice:

    Y el retrato lo hiciste en ese entonces Lomi?

  3. Pepa dice:

    cuando ibamos pa la gira contaste esa historia jajaja
    que notable relato!

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