Suave y Caliente

perros-comiendo

Hace varios años, después de haber bebido alcohol en exceso, desatado mis impulsos y  hecho cuantos destrozos se me ocurrieron (saltado sobre un par de automóviles, apedrear un colegio, tratar de sacar un par de señalizaciones de transito y dar vuelta unos basureros) recuerdo haber ido a culminar la jornada de la manera mas gloriosa que existía para mí en ese entonces… Comer junto a mis camaradas un completo italiano en el Lucernita. Mas que el sentido del gusto distorsionado por el alcohol y cuanta otra cosa que me echaba al cuerpo, el italiano tenía merito y vida propia. Solía ser así: pan recién tostado en la plancha (como las mas exquisitas tostadas invernales de mi abuela), tomate cortado en el tamaño preciso (sin cascara ni tpco harinosos, un manjar colorado por donde se le mirara), palta cremosa y abundante (como un campo de verde infinito), ingredientes salados con precisión de cirujano, vienesa a la plancha y el ingrediente más mágico de aquellas delicias, abundante y exquisita mayonesa casera y tibia. (Al tiempo después se intoxicaron cerca de 48 personas por lo que se cambiaron a Hellmans), Gloriosos!! (CG)

Este era el contexto: invierno, San Antonio, 04:00 am, guatita y corazón contento y la sensación de haber conquistado el mundo.

Recuerdo de habernos dispuesto a marchar contentos, cada uno a sus respectivos hogares, no pasó mucho cuando quedamos estupefactos con el cuadro que se apreciaba allende nuestros ojos.  En medio de la calle “El Molo”, un perro vago (tal vez con demasiada urgencia) se disponía lentamente en posición de caca… 1, 2, 3, 4, 5 segundos y un segundo perro se acerca por detrás al primero y expectante espera la salida del bolo caquifero. La caca al parecer es cremosa y caliente, lo puedo decir con propiedad ya que salía sin esfuerzo y expelía un vaho de vapor putrefacto al salir del ano canino, lo más impresionante es que el otro can, cual fuera una máquina expendedora de helados de crema en cono o una de Churros, ponía su hocico a la altura del negro orificio y se alimentaba de la repugnante masa animal que fluía… una y otra vez.

Ningún ruido, ningún desperdicio… 0 arcadas, todo para adentro.

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6 Responses to Suave y Caliente

  1. Javiero dice:

    Guau (exclamación, no ladrido), que sabia es la naturaleza, a falta de sopaipas los kiltros pasan el frío con caca.
    Y cuántos recuerdos en el Lucernita, la mejor mayo de todas y más encima te regalaban los saleros, los ketchups y las mostazas cuando te ibas.
    Notabilísimo.

  2. kuqu dice:

    Excelente! Los mejores italianos, lamentablemente cambiaron la mayo!

  3. cucu dice:

    Ah! y recuerdo aquella vez que intentamos hacer perro muerto en aquel local. Fallamos por supuesto

  4. cucu dice:

    Los perros son unos verdaderos sibaritas

  5. Pepa dice:

    Notable!
    yo participé de aquel intento de perro muerto jaja gran momento.
    y no solo en el Lucernita les regalaban los ketchups y las mostazas, creo haberlos visto salir de varios locales y carritos de completos con esa clase de recuerdillos jaja.

  6. beatokko dice:

    la mayo wn… la magia era la mayo…

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