
Representa la palabra adiós aquello para lo que fue creada?
Suena tan irreversible…
Me pregunto, existe una separación definitiva?
Son tan tristes las despedidas…
Por eso, antes que un adiós, siempre es preferible un hasta luego.

Representa la palabra adiós aquello para lo que fue creada?
Suena tan irreversible…
Me pregunto, existe una separación definitiva?
Son tan tristes las despedidas…
Por eso, antes que un adiós, siempre es preferible un hasta luego.

Sé que llegaré a la casa y me contarás tus problemas. Yo tengo cien problemas más importantes que los tuyos y no quiero contártelos. Está de más decir que tampoco quiero que me cuentes los tuyos. Lo único que quiero es bajarte los pantalones y que, al menos por hoy, sólo seas un trozo de carne.

-Despierto-, -estoy vestido-, siento el frío de abril en la humedad de mi pieza, la recorro lentamente, me cuesta adaptarme a la escasez de luz, siento hambre, si mal lo recuerdo desde ayer que no pruebo bocado alguno, exceptuando café y un hobbie.
-estaba soñando con ella-
Busco su foto entre mis cuadernos, la miro, la evoco, la invoco, la anhelo, la siento. Enciendo un cigarrillo. Estoy solo. El toco se fue, si mal lo recuerdo el lunes, leo las últimas páginas de una novela que me deja un gusto pastoso en la boca. Siento una punzada en el abdomen.-Necesito ir al baño-. Atravieso el departamento en penumbras, entro al baño sin encender la luz, me miro en el espejo, me analizo y llevo a cabo una de mis tantas malas costumbres y orino suavemente en el lavamanos, siento dos segundos de placer, quizás el único que siento desde la última vez que me masturbe. Ya no siento hambre, solo sed, voy a la cocina, abro el refrigerador y lo único que encuentro es aceite y salsa de tomates, el vaho de putrefacción del freezer consterna mis sentidos.
Salgo del departamento, -El frío, el frío-, una suerte de crisol multicolor de gente, me detengo y los analizo, todos parecen absortos en pensamientos muy importantes, algunos ríen pero la mayoría camina como si fuesen una especie de autómatas programados para un solo propósito… caminar. -Imbeciles- me digo. Camino hacia una botillería y pago una petaca de pisco sour y cigarrillos, abro la pequeña botella, la siento, la miro, la bebo, su dulce néctar sagrado recorre mi cuerpo hasta llegar a mi cerebro, me siento fresco, saciado, purgado. Salgo de la botillería, camino por el centro, me recuerdo de mi novia, cierta melancolía me invade imposibilitándome pensar en otro ser que no sea ella, camino al teléfono mas próximo, descuelgo el auricular, me invade una profunda emoción, ansiedad, alegría, entorpecimiento, deposito las monedas y una tras otra caen y resuenan dentro de la caja que me puede apaciguar, lentamente marco, al cabo de dos tonos escucho su voz lejana, somnolienta, aburrida:
(Conversación telefónica)
- Alo!!!-
-Ah hola-
-¿Como estay polola? ¿Como te ha ido???¿Que tal el colegio?-
-Eh si bien…-
-Yo toy re cansao tuve una prueba enferma de pelúa y tuve que estudiar hasta la hora del chico.-.
-Que mala….
……….
…..
-Ehhhh será pos, por lo menos hay algunos que nos acordamos de los otros.-
-Eh-
-Toti tay re pesa que te pasa-
-A mí nada ¿¿por que???
-mnnnnnnnn-
-(Silencio)-
-(Silencio)-
(Pienso que no debería haberla llamado, su falta de interés me desconcierta hasta el punto de querer cortarle)
-Bueno pastel después hablamos-
-OK-
-Te quiero-
-Yo también-
Al finalizar su última frase golpeo fuertemente el teléfono, siento impotencia, -es una mierda-, -yo nunca le haría esa weá-, enciendo un cigarrillo, al mismo tiempo destapo la botella y bebo un largo trago de ella. –Hija de puta- digo en voz alta.
Camino lentamente al departamento, ya no me fijo en la gente, ni en el frío, ni en las luces, soy uno más, entro rápidamente al departamento, siento la misma soledad que al salir, me acuesto, apago el cigarrillo, cierro los ojos y vuelvo a dormir.
-Quizás sueñe con ella-, una sonrisa invade mi rostro y me duermo.
He aquí un lunes cualquiera en la vida de un amigo de caca y amor.

Por Helios Lara López.


Corre el año 1990 y la señorita Mercedes ordena al primer año básico sacar cuaderno, lápiz y goma para tomar un dictado. Javier, a sus seis años, acaba de aprender que la letra C puede pronunciarse de dos formas. En la sala los niños escuchan atentos y escriben las palabras:
“Auto”
“Mono”
“Ventana”
“Perro”
“Casa”
Javier duda, el conocimiento recién adquirido lo confunde y ya no está seguro de cómo escribir aquella palabra tan simple. El tiempo apremia, lo piensa dos, tres veces… Finalmente escribe “Caca”.

Enchufé mi nintendo y te busqué, no había nadie que se riera de mí, ni tampoco nadie tan malo para el Mario 3 como usted.
Tomé mi guitarra y te busqué, no había nadie dormitando, ni diciendo que no tocara más, menos alguien que cantara tan mal como usted.
Hice papas fritas y te busqué, no había nadie mirando y sonriendo, ni tampoco nadie que lavara la loza como lo hacia usted.
Vi una película y te busqué, la tuve que ver completa, no como cuando las veia con usted.
Ayer viajaba y pensaba, si me muero ¿quién me llorará?, si me pierdo ¿Quién me buscará?, si me intoxico ¿Quién me cuidará?, si me cago ¿Quién me limpiará? Todo es distinto sin usted.

El día no es perfecto, tú no eres perfecta. Las marcas que dejó la viruela en tus sienes y mejillas, hacen que no seas la más linda de la cuadra. Tampoco eres la más inteligente. Tus risas exageradas, a veces, hacen que sienta vergüenza de ti. Tus ojos son preciosos, pero los de aquella niña lo son más, incluso diría que el doble. En realidad no me gustas. Es por eso que no contesto tus mensajes. Sin embargo, estoy aquí contigo, esperando que este día gris termine de una vez por todas.

Por Carmen Gloria Vega
Con el corazoncito triste por culpa de los hombres de caca…
Aunque la caca es un elemento divinamente necesario para la existencia libre y placentera del ser humano, es también objeto de inevitables comparaciones con personas, objetos o situaciones por tener particulares características, por ejemplo, por ser un desecho sobrante del cuerpo humano, por expeler olores que producen asco y rechazo desde lo más profundo de los sentidos o bien, por tener formas y colores poco estéticos bajo la mirada de un artista clásico … hoy, un día viernes 17 de julio… puedo decir que los hombres de mi vida amorosa valen caca! porque, si bien, también representan un objeto de culto y placer en mi vida, por otro lado, producen en mi corazón sensaciones que se asemejan a los de cuando sientes unas ganas fulminantes de ir al baño a desalojar de tus entrañas aquello que ya ha sido procesado por nuestro organismo, pero llegado el momento, solo te vas en “saltos y pedos (o peos)” y toda la ilusión que te hacían sentir en tu estómago, no era más que una artimaña que solo desencadena en frustración y te dejan envuelta en una desconfianza que la pagarán próximos mojones o, en mi caso, próximos candidatos…

Anoche tuve un sueño y llegué a la siguiente conclusión: al contrario que Juan Luis Guerra, en vez de un pez yo quisiera ser un ave para poder esparcir mis heces por doquier.

Por Carmen Gloria Vega
Un buen día, mis papás me llevaron a comprar un perrito… yo siempre quise un cocker spaniel… me gusta el coquito que tienen en la cabeza y su mirada, siempre pensé que eran tiernos… Cuando llegamos a la casa de la señora que estaba veniéndolos, me pareció tan tierna la imagen… todos corrían por todos lados, entre tres tiraban una frazada, otro se colgaba de las orejas de su mami perrita… y en un rincón, observándolo todo estaba “ella” un espécimen cockeriano muy tierno, me pareció que tenía “onda” así es que la elegí… le pusimos Bellota (porque en ese tiempo, grandecita ya, veía a Las Chicas Superpoderosas), cuando la subimos al auto… se desató, resultó que ya no era el dulce can del cual me había enamorado, era algo así como un demonio de tasmania, mi papá trataba de manejar mientras “la Bello” se le subía a la cabeza, mi mamá la tomaba pero ella mordía a destajo mientras yo observaba y me arrepentía de mi elección, pensaba que seguramente este canino tenía conocimientos de marketing porque vendió muy bien su imagen, pero en verdad, era el demonio hecho perro… mientras crecía, entre sus irreverentes performances estaba la de comerse un toldo del patio, “ampliar” su casa de perro, trepar por las ventanas y arrasar con todo lo que se le cruzara en la cocina de la casa, además, de manipularnos con su mirada de pena que juraba un “yo no fui”… pero, sin duda lo que más nos impresionaba de la Bello… eran sus mojones, eran de múltiples formas, desde sofisticados mojones largos en posición vertical como la Torre Pizza, otros bicolor que simulaban esculturas expresionistas de museo francés…. otros que emulaban los primeros intentos artísticos de nuestros antepasados prehistóricos, yo lograba atar cabos pensando “los grandes artistas suelen ser irreverentes y atrevidos en su forma de vida, la Bello debe ser así porque es el Dalí canino”, la veíamos crecer y nos preguntábamos qué tenía de especial su pequeño ano perruno ¿sería algo así como un decorador de torta? O ¿una máquina de fabricar churros?, en fin… era una artis-perra, admirábamos sus expresiones artísticas por lo que eran… sin buscarle muchas explicaciones, hasta que un día llevó a cabo su obra maestra, algo así como La Piedad de Miguel Ángel o la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci… incursionó en el arte sacro… porque mientras estábamos en las típicas compras navideñas de último momento, Bellota entró a la casa, eligió el pesebre bajo el árbol de Navidad como su espacio de expresión y, para nuestra sorpresa, cuando regresamos a casa, en vez de niño Jesús en El Nacimiento, encontramos un sutil mojón entre la pajita, ahí terminamos de convencernos que nuestra mascota se manifestaba en contra de fiestas paganas y nos trataba de decir algo más… darnos un nuevo sentido a la navidad. Desde ese día, la Navidad tiene otro significado… gracias nuestra Artis-perra, conocida como: Bellota…