
Por Carmen Gloria Vega
Con el corazoncito triste por culpa de los hombres de caca…
Aunque la caca es un elemento divinamente necesario para la existencia libre y placentera del ser humano, es también objeto de inevitables comparaciones con personas, objetos o situaciones por tener particulares características, por ejemplo, por ser un desecho sobrante del cuerpo humano, por expeler olores que producen asco y rechazo desde lo más profundo de los sentidos o bien, por tener formas y colores poco estéticos bajo la mirada de un artista clásico … hoy, un día viernes 17 de julio… puedo decir que los hombres de mi vida amorosa valen caca! porque, si bien, también representan un objeto de culto y placer en mi vida, por otro lado, producen en mi corazón sensaciones que se asemejan a los de cuando sientes unas ganas fulminantes de ir al baño a desalojar de tus entrañas aquello que ya ha sido procesado por nuestro organismo, pero llegado el momento, solo te vas en “saltos y pedos (o peos)” y toda la ilusión que te hacían sentir en tu estómago, no era más que una artimaña que solo desencadena en frustración y te dejan envuelta en una desconfianza que la pagarán próximos mojones o, en mi caso, próximos candidatos…
Escrito por Omaro